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DEPRESIÓN POSTPARTO: CUANDO LA DEPRESIÓN LLEGA CON EL BEBÉ



 

La maternidad tiene un significado muy especial. No solo incluye el simple hecho biológico de tener descendencia, sino que es la oportunidad de ver reflejado el amor de dos seres humanos en una nueva vida. Un hijo es visto como una bendición y mucha gente siente que es necesario para sentirse completamente realizado.

 

Sin embargo, existen casos en los que todo este contexto de felicidad y plenitud puede experimentarse de un modo distinto al esperado. La alegría se convierte en tristeza, la tranquilidad de transforma en ansiedad, y la madre puede empezar a caer en un profundo vacío llamado “Depresión Posparto”.

 

Ahora bien, no siempre se llega a la depresión, por lo que en algunas ocasiones se habla de “tristeza posparto” o “baby blue”. Esta consiste en un estado de ánimo bajo, acompañado con frecuencia de llantos, susceptibilidad, irritabilidad, y pérdida de interés por el bebé. Usualmente, aparece entre los tres y seis días después del parto y dura de dos hasta seis semanas. Probablemente se deba a los cambios hormonales, fatiga y sueño interrumpido constantemente. Los síntomas no son severos y no es necesario un tratamiento; esto no significa que no se pueda hacer algo al respecto, como compartir experiencias con otras madres, buscar un tiempo para sí mismas, repartir responsabilidades con el padre, etc.

 

Cuando se habla de “depresión posparto” se está haciendo alusión a un síndrome, muy similar a la depresión convencional. Afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres y se inicia alrededor de la segunda semana de haber dado a luz; en algunos casos su aparición puede retardar hasta los tres o seis meses. En otros casos, este problema puede durar muchos meses, incluso años, si no se recibe un tratamiento adecuado. Es importante  conocer los síntomas que se experimentan bajo esta condición:

 

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, que puede verse manifestado por llantos constantes.
  • Reducción notoria del interés o disfrute de las actividades que usualmente sí eran del gusto de la persona.
  • Pérdida o aumento de peso evidente.
  • Disminución o aumento del apetito.
  • Insomnio o dormir en exceso.
  • Fatiga o falta de motivación.
  • Agitación o apatía.
  • Frecuentes sentimientos de culpa.
  • Sentimientos de falta de valor.
  • Incapacidad para concentrarse.
  • Dolores de cabeza, de pecho, palpitaciones rápidas del corazón, o respiración agitada.
  • Ataques de pánico o fuerte ansiedad.
  • Desinterés por el bebé o preocupación excesiva por su seguridad.
  • Fantasías de lastimar al bebé.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.

 

Hay que aclarar que el estado de ánimo depresivo y la reducción del interés o disfrute de las actividades deben estar presentes durante casi todo el día, por un mínimo de dos semanas para confirmar que se trata de una depresión post parto. Es bueno prestar atención a estos síntomas ya que, cumpliendo los criterios previamente mencionados, si se tienen cinco o más, podemos estar hablando de un cuadro depresivo posparto.

 

 

¿Cuáles son las causas?

 

La depresión puede ser causada por diferentes motivos. En el caso de la maternidad, durante el parto y después del mismo se dan variaciones rápidas en el nivel de las hormonas; hay especialistas que creen que esto puede desencadenar este tipo de cuadros.

 

Por ejemplo, en algunos casos, los niveles hormonales de la tiroides (glándula que regula el metabolismo) disminuyen. Si es que se da este fenómeno, es probable que la persona empiece a experimentar síntomas depresivos. Es posible descartar esta causa fácilmente por medio de una prueba de sangre.

 

Existen otros motivos que podrían predisponer a una persona a tener esta enfermedad. Estos pueden ser: tener historial de episodios depresivos convencionales previos, tener problemas amorosos o de pareja, estar atravesando por situaciones que generan mucho estrés, estar en dificultades económicas, o no haber planeado el embarazo. Estas circunstancias pueden producir cambios en los niveles normales de un neurotransmisor llamado serotonina, el cual tiene estrecha relación con el estado de ánimo. No hay que olvidar los cambios físicos que se producen en el embarazo, los cuales podrían aumentar el grado de ansiedad y generar pensamientos negativos que luego se verán reflejados en la parte anímica.

 

Es necesario recordar que se está hablando de una enfermedad hereditaria, por lo tanto, los antecedentes familiares de problemas similares son una señal de alerta en el caso de que alguien pueda estar experimentando ciertos síntomas.

 

 

¿Qué hacer si es que creo que yo o alguien de mi entorno padece de depresión post parto?

 

Como se mencionó, se trata de un síndrome, es decir, una enfermedad. Esto significa que debe ser tratada por especialistas en el área de la salud para evitar que se perpetúe innecesariamente.

 

Debido a que las causas son tanto biológicas como psicológicas y situacionales, es trascendental, en primer lugar la intervención de un psiquiatra. Este profesional se encargará de prescribir la medicación pertinente o de buscar las alternativas posibles, ya que algunos medicamentos pueden afectar al bebé durante el período de lactancia.

 

Si el tema proviene de un problema hormonal, es también urgente la intervención de un médico para que evalúe la situación y tome las medidas pertinentes en cada caso en particular.

 

Asimismo, una psicoterapia tanto individual como grupal a cargo de un psicólogo será de gran utilidad. En el primer caso, para evaluar todos los factores que pueden estar afectando su estado de ánimo como: interpretaciones, pensamientos, creencias, y aprendizajes previos. Esto permitirá laborar sobre los mismos y lograr que una nueva toma de conciencia le permita poder sobrellevar las situaciones difíciles de una manera menos problemática.

 

En el caso del enfoque grupal, será fundamental que la madre pueda compartir su experiencia con otras mujeres que atraviesan su misma situación; lo que le permitirá percibir una gran comprensión y saber que no es la única que atraviesa por esta dificultad.

 

La familia también cumplirá un rol importante como apoyo a las terapias ya que deberán dar espacio o contención a la madre, según sea necesario y conforme ella lo vaya solicitando. Además, la ayuda de la pareja en las labores de crianza será de vital importancia para aliviarla de estrés y así permitirle disfrutar más de esta etapa que ha sido anhelada con gran ilusión.

 

 

La Psicosis Post Parto

Es un acontecimiento que se observa con muy poca frecuencia. Por psicosis se entiende que la persona rompe contacto con la realidad, pudiendo llegar a percibir cosas que no existen (alucinaciones) o tener pensamientos que crean situaciones irreales (delirios). Este cuadro se observa en aproximadamente 1 de cada 1000 nacimientos; aparece por lo general durante los primeros tres meses después del parto y tiende a ser severo y rápido. Los síntomas incluyen:

  • Pérdida del apetito.
  • Agitación psicomotora.
  • Confusión.
  • Fatiga.
  • Cambios de humor rápidos.
  • Pérdida de la memoria.
  • Delirios.
  • Alucinaciones tanto auditivas como visuales.

 

Para finalizar, hay que recalcar lo elemental que es tratar de tener a la madre tranquila y en un buen estado de salud tanto físico como mental en esta etapa de su vida. Es ella quien va a tener el vínculo inicial más intenso con el bebé. Esta relación es muy importante ya que involucra una gran carga afectiva, la cual es percibida por el hijo. El rechazo, la excesiva preocupación o el desinterés, pueden tener consecuencias en su desarrollo emocional. Muchas veces, la persona misma no va a tener tanta facilidad para percatarse de que tiene un problema o preferirá ocultarlo por miedo a que piensen que es una mala mamá; es por eso que la familia tiene que estar pendiente si es que observa la aparición de algunos síntomas.

 

 

10/11/2021

 

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