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CÓMO APLICAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO DE LOS CIENTÍFICOS A NUESTRAS VIDAS

 

Muchos de nosotros cuando éramos niños mirábamos la Luna con expectativa y con asombro impactados por la llegada del primer hombre a la Luna y seguíamos de cerca la carrera espacial.

 

Recuerdo que en mi biblioteca infantil atesoraba libros de cosmonáutica, algunos de origen norteamericano y otros rusos, como un diccionario que hablaba de las hazañas de Yuri Gagarin, Valentina Tereshkova que orbitó la tierra piloteando el Vostok 6 y el viaje al cosmos de la heroína espacial, la perra Laika.  

 

Cuando nos preguntaban a muchos chicos de mi generación qué queríamos ser de grandes, respondíamos: astronautas. El tiempo pasó, no fui astronauta pero ya adulto disfruté la visita al Centro Espacial Kennedy en Cabo de Cañaveral recordando mis inquietudes y sueños de mi infancia. Hace unos años tomé contacto con la NASA, a raíz del proyecto SETI, que buscaba señales de vida extraterrestre, y participé dejando conectada la computadora de mi casa durante el  día a la web  del proyecto Seti-home para servir como miles de terminales en el mundo, de procesadores de  señales de radio del espacio exterior. Hace una semana retomé contacto epistolar y vía zoom con el Dr. Eric Korpela, Director del proyecto quien actualmente es investigador en la Universidad de Berkeley; y conversamos sobre el esquema de innovación de la NASA. Mi intención era conversar con él para conocer cuáles eran las bases de los criterios de innovación y gestión creativa en la NASA; y en base a sus comentarios y sugerencias me permito enviarles mis notas adoptadas en parte a la gestión estratégica para que les sea útil en vuestros negocios:

Cuando el presidente John F. Kennedy prometió en 1962 que Estados Unidos llevaría a un hombre a la Luna y lo devolvería sano y salvo a la Tierra, señaló que para lograrlo se necesitaría un cohete "hecho de nuevas aleaciones, algunas de las cuales aún no se han inventado, capaz de soportar el calor y las tensiones varias veces más de lo que jamás se haya experimentado, ensamblado con una precisión mejor que el reloj más fino, enviado en una misión no probada, a un cuerpo celeste desconocido”.

En otras palabras, para cumplir con el objetivo nacional, el país confiaba en científicos espaciales para descubrir cómo hacer el trabajo. Y, en particular, la década de 1960 fue una era en la que las computadoras se acababan de inventar y aún no se habían trasladado del laboratorio al escritorio.

Entonces, ¿cómo lograron eso? La carrera hacia la Luna generó un nuevo conjunto de principios fundamentales que luego se denominarían "habilidades de pensamiento crítico", que los científicos utilizaron para lograr lo que parecía imposible. Al igual que un cohete, estos principios se pueden agrupar en tres etapas:

1. Lanzamiento.

2. Acelerar.

3. Lograr.

Pensar como un científico espacial es mirar el mundo a través de una lente diferente. Los científicos espaciales imaginan lo inimaginable y resuelven lo irresoluble. Transforman los fracasos en triunfos y las limitaciones en ventajas. Ven los contratiempos como acertijos que se pueden resolver en lugar de obstáculos insuperables. Saben que las reglas no están escritas en piedra; y que el valor predeterminado puede modificarse y se puede forjar un nuevo camino.

Estrategias simples para dar saltos gigantes

1ra etapa - Lanzamiento. Para pensar como un científico espacial, primero tenemos que encender nuestro pensamiento. Será cuestión de aprovechar la incertidumbre a nuestro favor y tener la disciplina para razonar siempre desde los primeros principios. También deben evitar las reglas invisibles del status quo que limitan nuestro pensamiento y buscar la elegancia que proviene de restar en lugar de sumar todo el tiempo. Los científicos espaciales, las empresas y los artistas de clase mundial siempre han utilizado experimentos mentales y pensamiento lunar para proponer ideas originales, y  también deberíamos hacerlo.

2da etapa - Acelerar. Una vez que hayamos generado algunas ideas originales en la primera etapa, debemos impulsar nuestras ideas hacia adelante y ver cuáles pueden valerse por sí mismas. La mejor manera de hacerlo es reformulando las preguntas para abrir más posibilidades y probando y experimentando como un científico espacial. Los astronautas se entrenan durante años para poder responder de inmediato a los peores escenarios y debemos tomar eso como una pista para el éxito.

3ª etapa - Lograr. La tercera y última etapa implica aprender que liberar todo nuestro potencial es siempre una combinación de éxitos y fracasos. El mundo puede estar enamorado del mantra "Falla rápido, falla a menudo", pero no olvides que el objetivo es descubrir qué funciona y luego aprovecharlo al máximo. Las personas con mejor desempeño saben que el éxito ininterrumpido es una señal de advertencia y responden de manera adecuada.

Los científicos espaciales hacen la mayor parte de su pensamiento en experimentos mentales y luego prueban sus teorías en condiciones del mundo real. Diseñan sus pruebas para llegar al punto de ruptura de un objeto y averiguar dónde está, qué ocurrió. Su objetivo nunca es confirmar qué salió bien, sino identificar qué salió mal para que pueda rectificarse ahora; no más tarde. Ellos llaman a esto: "Prueba mientras vuelas, vuela mientras pruebas".

Eric me comentó esta anécdota: Elon Musk acababa de cobrar de PayPal, y con su fortuna personal de $ 165 millones, decide que es el momento adecuado para continuar con su proyecto apasionante: construir una colonia en Marte para que los humanos se conviertan en una especie interplanetaria. Entonces, Elon va a algunas compañías de cohetes estadounidenses y descubre que los cohetes costarán $ 130 millones cada uno, solo por el lanzamiento. Sufriendo el impacto de las cifras, piensa "¡Estoy seguro de que los rusos pueden hacerlo más barato que eso!" y se dirige a Rusia. Después de varios viajes, lo mejor que le ofrecen son misiles balísticos intercontinentales dados de baja por 20 millones de dólares cada uno. Sigue siendo demasiado caro.

Entonces Musk toma prestados algunos libros, abre una hoja de cálculo y comienza a resolverlo. Pronto se da cuenta de que los materiales para construir un cohete son solo alrededor del 2 por ciento del costo de un cohete, lo que le parece una proporción loca. Así que, obviamente, el camino a seguir es iniciar su propia empresa y construir los cohetes internamente. Así es como nació SpaceX y, finalmente, se convirtió en la primera empresa privada de la historia en poner un cohete en órbita. También es el ejemplo perfecto de razonamiento desde los primeros pasos, y no aceptar el status quo. 

Concluyo en que nuestras suposiciones son nuestras ventanas al mundo y al futuro. Limpiemos estas ventanas de vez en cuando, o la luz no entrará.

Muchos no llegamos a ser astronautas pero sí podemos aprovechar el pensamiento crítico de los científicos espaciales para nuestras vidas y nuestras empresas. Los avances, contrariamente a la sabiduría popular, no comienzan con una respuesta inteligente; empiezan con una pregunta inteligente. 

 

Colaborador anónimo

17/09/2021

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