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ESTUDIANTE CREA BOTELLA DE AGUA BIODEGRADABLE FABRICADA CON AGAR AGAR

La contaminación por plásticos a nivel mundial ha llegado a niveles tan alarmantes, que se ha convertido en un problema de magnitudes sin precedentes, en donde las estadísticas actuales señalan que un promedio de 12 millones de toneladas de plástico, terminan en los mares y océanos anualmente, formando incluso islas de plásticos, de las cuales actualmente se conocen unas 5 de ellas (2 en el Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Índico). Esta situación es bastante dramática, ya que no es algo que pareciera que fuese a disminuir en los próximos años, pues la producción de envases y objetos de plástico sigue en aumento cada día, inundando nuestras vidas y la del planeta entero. Recordemos que el plástico tarda unos 500 años en degradarse.

 

Es fundamental buscar alternativas sostenibles que contribuyan a sustituir la producción de objetos de plásticos, así como una profunda toma de consciencia sobre reducir el consumismo de este tipo de materiales que impactan los ecosistemas; pues es inminentemente necesario detener la contaminación extrema a la que estamos sometiendo a nuestro planeta.

 

Algunas iniciativas han desarrollado muy buenas alternativas para sustituir la producción de plásticos; emprendiendo así acciones directas que demuestran que asumir la responsabilidad de crear menos impacto ambiental, nos corresponde a todos y no solo a algunos; como es el caso de un increíble proyecto creado por un estudiante de Islandia, quien diseñó una botella de agua biodegradable, fabricada con un polvo formado de agar agar, obtenido de las algas; sustancia que al mezclarse con el agua, mantiene una forma gelatinosa, capaz de moldearse; pero que al perder el contacto con el agua, se desintegra. Con este proyecto, el estudiante de diseño de productos llamado Ari Jónnson, logró un concepto visionario amigable con el medio ambiente, al entender que no tiene sentido fabricar una pieza que será usada una sola vez, con un material que tardará 500 años en degradarse.

 

Este innovador diseño, permitirá que una vez bebida el agua de la botella, y pierda el contacto con el agua, ésta se desintegre, generando cero impacto en el ambiente. El diseñador sostiene que el agua contenida en la botella es segura, aun y cuando podría adquirir un ligero sabor salado como de “gelatina de algas”; sin embargo, nada que perjudique la calidad y seguridad del agua.

 

Realmente es un diseño innovador y responsable con el medio ambiente, que invita a seguir el ejemplo para que cada vez más, sea tomada en cuenta la necesidad de buscar alternativas a la producción y consumo de envases de plástico, así como a una toma de consciencia sobre el verdadero y real problema de la contaminación por plásticos, que vislumbra de aquí al año 2050, más plástico que peces en los océanos si seguimos con el ritmo actual de producción y consumo; por lo que es fundamental tomar medidas que permitan alcanzar un futuro libre de plásticos.

 

 

Fuentes de información:

weforum.org

nationalgeographic.com

es.greenpeace.org

 

16/09/2021

 

 

 

 

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