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CUIDAR EL MEDIOAMBIENTE ES CUIDAR NUESTRA SALUD

 

Hay temas de salud vinculados a la ecología y muchos de ellos esconden mitos que es necesario aclarar. Uno de ellos es el colesterol. Este lípido esteroide se produce en el hígado y en las células de los animales, pero en ninguna otra parte del universo. No importa qué sea; si lo que comiste no tenía hígado, entonces no contenía colesterol. En pocas palabras, es imposible ingerir colesterol en alimentos que provengan del reino vegetal o mineral.

 

Algunas personas preguntan: ¿y la palta? ¿Y el maní? Ninguno de los dos tienen hígado y no hay colesterol malo en todo aquello que crezca directamente de la tierra. Así que podemos darnos gustos comiendo frutas, verduras o cereales con la seguridad de que no estamos ingiriendo colesterol. Las únicas fuentes de colesterol son, obviamente, los productos de origen animal.

 

Entonces la fórmula para reducir el colesterol en la sangre es simple: reducir el consumo de dichos productos. Tomar medicación y comer alimentos anti-colesterol no soluciona totalmente el problema del colesterol alto, sin que antes no se diseñe un plan dietético integral.

 

El apetito obsesivo por los productos animales puede provocar estragos en la salud de las personas y del planeta Tierra. ¿Qué tienen que ver los problemas del calentamiento global y el efecto invernadero con el consumo de productos animales? La respuesta es que cada día se sacrifican unos 16 millones de animales y los recursos para cumplir las tareas de producción, alimentación, cría, matanza y transporte a los mercados son cuantiosos, con efectos devastadores para el medioambiente. Por ejemplo, para la producción de carne de vaca se necesita consumir 25 veces más energía que para producir cereales.

 

El uso de la energía proveniente de combustibles fósiles genera contaminación. Irónicamente, del total de maíz que se consume en Estados Unidos el 90 por ciento se destina al engorde del ganado y el resto al consumo humano. Lo mismo sucede con la avena, el centeno, la cebada y la soya. De toda la vegetación que se produce en Norteamérica, el 70 por ciento se la come el ganado, el 25 por ciento se exporta y solo el 5 por ciento la consumen los seres humanos.

 

14/09/2021

 

 

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