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INMUNOTERAPIA PARA COMBATIR EL CÁNCER

En general, la inmunoterapia es la regulación o modulación del sistema inmune, ya sea para estimularlo en casos de inmunodeficiencia o para frenar su actividad en casos de hiperactividad, como pueden ser las alergias o las enfermedades autoinmunes. Esto se realiza mediante el abordaje de diferentes terapias: farmacológicas, biológicas, complementos nutricionales y otras.

Dependiendo del tipo de inmunoterapia, no solo se puede estimular o modular el sistema inmunitario, sino que además se promueve una adecuada respuesta hormonal y metabólica ayudando al equilibrio de nuestra salud en general.

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, también es un tipo de tratamiento para el cáncer ya que estimula las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir esta enfermedad. Utiliza sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio para mejorar o restaurar la función del sistema inmunitario.

Es importante resaltar que existen los llamados “puntos de control” del sistema inmunitario; proteínas que normalmente se encuentran en las células del sistema inmunitario de una persona, llamadas células T. Estas células son como policías que detectan los problemas dentro del cuerpo, ya sea infecciones, virus, cáncer, etc. Cuando estas células T se encuentran con otra célula, la evalúa utilizando proteínas ubicadas en su superficie para determinar si la célula es "normal" o "anormal". Si es anormal, la célula T inicia un ataque contra la célula. Las células sanas están protegidas precisamente por los mencionados puntos de control que se encuentran en la superficie de las células T y garantizan que las células sanas no sean atacadas.

Sin embargo, en casos como el cáncer que es una enfermedad complicada, la célula cancerígena fabrica una verdadera imitación de las proteínas de puntos de control para evitar un ataque del sistema inmunitario de la persona.

Por otro lado, existe una proteína de punto de control que se expresa en la superficie de las células cancerosas para escabullirse por el sistema inmunitario y a esa proteína se le conoce como PD-1.  [N1] Pero actualmente, los científicos han descubierto que pueden bloquear el PD-1 en las células cancerosas para que el sistema inmunitario detecte el cáncer.

 

NUEVOS ESTUDIOS DE INMUNOTERAPIA CON FÁRMACOS

Los fármacos bloqueadores de PD-1 se denominan inhibidores de los puntos de control del sistema inmunitario.

Hay dos inhibidores de puntos de control del sistema inmunitario que fueron aprobados por la FDA en 2016 para el tratamiento de personas con carcinoma de células escamosas metastásico y / o recurrente de cabeza y cuello. El cáncer metastásico se refiere al cáncer de cabeza y cuello que se ha diseminado a otras áreas del cuerpo. Mientras tanto, el cáncer de cabeza y cuello recurrente se refiere al cáncer que ha progresado a pesar del tratamiento con un régimen de quimioterapia a base de platino. Estas dos inmunoterapias son:


Pembrolizumab. Los primeros estudios muestran que el pembrolizumab tiene un buen perfil de seguridad y puede ser eficaz para reducir el cáncer en algunas personas. En un estudio de fase II, 171 personas con cáncer de cabeza y cuello que habían progresado, aunque los pacientes habían sido tratados con quimioterapia, habían recibido una infusión de pembrolizumab cada tres semanas. La tasa de respuesta fue del 16% y la duración media de la respuesta fue de 8 meses. La tasa de respuesta se refiere al porcentaje de participantes cuyo cáncer se reduce o desaparece en respuesta al tratamiento. Con respecto a la seguridad, se encontró que el 64% de los participantes había experimentado un efecto adverso relacionado con el tratamiento, pero solo alrededor del 15% había experimentado eventos adversos de grado tres o cuatro, percibidos como graves o potencialmente mortales. Los efectos secundarios más comunes que se observaron fueron fatiga, hipotiroidismo (glándula tiroides hipoactiva), náuseas, elevación de una enzima hepática y diarrea; por lo que hay que tener en cuenta que recibir inmunoterapia es un proceso delicado ya que el cuerpo y la medicación trabajan juntos para determinar qué es malo (canceroso) y qué es normal y saludable. Los estudios de fase II todavía están en curso. En esta etapa, se comparará con el medicamento estándar de atención para ver si es más efectivo.

Nivolumab. En un estudio de fase III, más de 350 personas con carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello recurrente / metastásico, cuya enfermedad había progresado dentro de los seis meses de recibir quimioterapia a base de platino, fueron aleatorizadas para recibir nivolumab cada dos semanas. El nivolumab se administra como una infusión a través de la vena, o como terapia estándar, metotrexato, docetaxel o cetuximab. Los resultados mostraron una supervivencia general significativamente más prolongada en las personas que recibieron nivolumab en comparación con las que recibieron la terapia estándar. Además, la tasa de supervivencia a un año fue del 36% en el grupo de bivolumab, en comparación con el 16,6% en el grupo de terapia estándar. En otras palabras, la tasa de supervivencia a un año aumentó a más del doble. Los efectos adversos ocurrieron en el 13% del grupo de nivolumab versus el 35% del grupo de terapia estándar. En el grupo de nivolumab, los efectos más comunes fueron fatiga, náuseas, erupción cutánea, disminución del apetito, picazón y efectos generales relacionados con la tiroides, donde el 7,6% desarrolló hipotiroidismo.

 

INMUNOTERAPIAS NATURALES

Nutricional. La alimentación adecuada y equilibrada es la base fundamental de nuestro sistema inmunológico. Un déficit nutricional puede llevar a una inmunodeficiencia.

Estilo de vida. La reducción del estrés y un cambio saludable hacia un mejor estilo de vida eleva el sistema inmunitario.

Microinmunoterapia. Es una terapia de inmunomodulación basada en la toma de compuestos que contienen aminoácidos, interleuquinas, ácidos nucleicos y otros, que están diluidos a dosis fisiológicas y que producen una inmunoestimulación en casos de inmunodeficiencia o una reducción de la respuesta en casos de hiperactividad inmunitaria, en enfermedades autoinmunes como Lupus, artritis etc.

La inmunoterapia fisiológica usada adecuadamente no tiene, por lo general, efectos secundarios; pero su uso inadecuado puede generar daños en el organismo. Una excesiva ingesta de vitaminas, oligoelementos u otros inmunoestimulantes pueden producir intoxicación y daño orgánico.

 

La comunidad científica y la población espera que sigan los avances en los estudios con respecto a la inmunoterapia para el tratamiento del cáncer para evitar el sufrimiento por el que atraviesan los pacientes y sus familiares.


Fuentes de información

medlineplus.gov/spanish

eleconomista.es

 

01/09/2021

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