BACTERIAS INTESTINALES PODRÍAN AYUDAR A TRATAR LA DIABETES

 

El consumo de probióticos es beneficioso para el tratamiento de enfermedades como la obesidad, la diabetes y la enfermedad del hígado graso no alcohólico; un problema de salud global.

 

La OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) definen los probióticos como “microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del huésped”. A pesar de que las pruebas científicas respaldan el consumo de probióticos para mejorar la gestión de la obesidad, pocos son los estudios que han analizado el papel de los probióticos en otras enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y la EHGNA.

 

 

 

El microbioma intestinal

El microbioma intestinal incluye cientos de especies de bacterias.  Los científicos han demostrado que un desequilibrio en el microbioma, o disbiosis, se relaciona con resultados negativos para la salud.

 

Estudios científicos

Un estudio de 2019 sugiere que una alteración en el microbioma intestinal podría contribuir al desarrollo de la diabetes tipo 2. Un artículo reciente, que aparece en Nature Communications, sugiere que una pequeña cantidad de bacterias específicas podría ser fundamental.

 

Científicos de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis, Oregón, la Universidad de Viena en Austria, el Instituto Nacional del Cáncer y los Institutos Nacionales de Salud en Bethesda, MD, llevaron a cabo la investigación. Este estudio es importante porque muestra que las bacterias específicas que no son influyentemente “clave" de todo el microbioma, pueden tener un impacto individual importante en la salud. “El análisis apuntó a microbios específicos que afectarían de manera potencial la forma en que una persona metaboliza la glucosa y los lípidos. Aún más importante, nos permitió hacer deducciones sobre si esos efectos son perjudiciales o beneficiosos para el anfitrión. Y encontramos vínculos entre esos microbios y la obesidad”, declaró uno de los científicos participantes del estudio.

 

Impacto en el metabolismo

Los investigadores combinaron experimentos en ratones con el análisis de grandes cantidades de datos de investigaciones anteriores en ratones y humanos. Los científicos dieron a los ratones una dieta regular o un alimento equivalente a una dieta occidental. Como esperaban los investigadores, los ratones alimentados con una dieta occidental desarrollaron intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina, que son factores que contribuyen a la diabetes tipo 2.

También notaron un cambio significativo en la composición del microbioma intestinal. Luego, los investigadores aplicaron un análisis de "Transkingdom Network", que es un enfoque basado en datos que modela las interacciones entre los microbios y el cuerpo para identificar qué bacterias intestinales contribuyeron más a los cambios en el metabolismo.

Lograron reducir la lista a cuatro bacterias que parecían desempeñar un papel clave en la reducción o intensificación de los efectos nocivos de una dieta occidental: Lactobacillus johnsonii, Lactobacillus gasseri, Romboutsia ilealis y Ruminococcus gnavus .

Natalia Shulzhenko, profesora asociada de ciencias biomédicas en la Facultad de Medicina Veterinaria Carlson de OSU y otra participante líder del estudio, dijo: “Los dos primeros microbios se consideran posibles 'mejoradores' del metabolismo de la glucosa, los otros dos posibles 'empeoradores'. La indicación general es que los tipos individuales de microbios y/o sus interacciones, y no la disbiosis a nivel de la comunidad, son factores clave en la diabetes tipo 2”.

Un análisis de datos de investigaciones en humanos mostró que las cuatro bacterias identificadas en ratones también se correlacionan con el índice de masa corporal (IMC) de las personas que siguen una dieta occidental. Las personas que tenían niveles más altos de los dos "mejoradores" tenían un IMC más bajo; las personas con más "empeoradores" tenían más probabilidades de tener un IMC más alto. También encontraron que R. ilealis estaba presente en más del 80% de las personas con obesidad, lo que sugiere que este microbio podría contribuir a la obesidad.

 

Uso potencial en el tratamiento de la diabetes

Los autores del estudio también querían saber qué sucede con el metabolismo de los ratones cuando reciben "mejoradores" y "empeoradores" para ver si la bacteria podría mejorar el metabolismo de las personas con diabetes tipo 2.

 

Diferentes cepas de Lactobacillus se encuentran en muchos alimentos fermentados, incluidos ciertos productos lácteos, como el yogur. Los ratones con una dieta que contenía R. ilealis mostraron un nivel de tolerancia a la glucosa y producción de insulina reducidos, lo que sugiere una condición similar a la diabetes.

Curiosamente, mientras que R. ilealis no afectó la adiposidad (la cantidad de grasa corporal), L. gasseri y L. johnsonii ayudaron a reducirla.

Como era de esperar a partir del análisis anterior en el estudio L. gasseri y L. johnsonii mejoró la tolerancia a la glucosa en ratones alimentados con una dieta occidental. Además, proporcionando evidencia de beneficio terapéutico potencial, L. gasseri mejoró la tolerancia establecida a la glucosa en estos ratones.

Los autores señalaron que "las alteraciones mínimas en la microbiota inducidas por la suplementación con L. gasseri y L. johnsonii no explicaron la restauración del metabolismo de la glucosa promovida por estas bacterias".

A continuación, los investigadores observaron los órganos específicos que los lactobacilos podrían afectar, como el intestino y el hígado. Los científicos han demostrado anteriormente que reducir la grasa en el hígado es importante para la recuperación de la diabetes tipo 2. Los autores del estudio reciente encontraron que los genes que controlaban la función mitocondrial de las células del hígado, que tienen vínculos con el metabolismo de los lípidos y el control general de la glucosa, estaban regulados.

La salud mitocondrial en el hígado de ratones que recibieron L. gasseri o L. johnsonii mejoró, reduciendo los "lípidos malos". Los científicos creen que esto es importante para lograr una mejor tolerancia y metabolismo a la glucosa.

Los autores del estudio creen que, en el futuro, estos hallazgos podrían ayudar a desarrollar tratamientos para la diabetes tipo 2. Como comenta Morgun: “Nuestro estudio revela posibles cepas probióticas para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, así como información sobre los mecanismos de su acción. Eso significa una oportunidad para desarrollar terapias dirigidas en lugar de intentar restaurar el microbiota 'saludable' en general”.

 

 

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Fuentes de consulta:

gutmicrobiotaforhealth.com

clikisalud.net

medigraphic.com

 

 

12/05/2022

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