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¿CÓMO INFLUYE LA AMABILIDAD EN NUESTRAS EMOCIONES?

Psic. Cristhina Bernal

Psicoterapeuta

 

La amabilidad o bondad hacia uno mismo ha sido un poco desvalorada en los últimos tiempos en nuestra cultura, debido a que se han adoptado conceptos erróneos de lo que realmente significa ser amable. La amabilidad se ha llegado a ver como debilidad, indulgencia, pena, etc.; sin embargo, la amabilidad o bondad hacia uno mismo consiste en dejar de juzgarse y de emitir juicios y/o comentarios internos desfavorables; algo que la mayoría de nosotros hace con frecuencia y que incluso podemos llegar a considerar como natural. 

La amabilidad requiere entender nuestros lados débiles y fracasos en lugar de condenarnos por ello (Kristin Neff: 2012). Es importante conocer que contamos con tres sistemas neurobiológicos claves en el funcionamiento del ser humano (Paul Gilbert: 2015); uno de ellos es el sistema de amenaza, que se hiperactiva cada vez que nos sentimos criticados, juzgados y/o dañados. A nivel cerebral se activa con ello la amígdala, que es la parte más antigua del cerebro, y que está diseñada para detectar rápidamente las amenazas del entorno. ¿Cómo podemos regular este sistema? Con prácticas de amabilidad y cultivándolas diariamente. Otra forma es tener contacto con personas que nos hagan sentir en confianza y serenidad. Existen diferentes formas de reconectarnos con la confianza; lo importante es descubrir qué práctica te viene bien a ti, porque eso depende de la experiencia de cada persona. Cada vez que practicamos la amabilidad, generamos ciertas sustancias como la oxitocina y opiáceos endógenos, que nos hacen experimentar confianza y seguridad en nosotros mismos. 

Por tanto, si experimentas constantemente situaciones donde te sientes amenazado y/o criticado, no podrás relacionarte desde una postura ecuánime frente a las personas y/o situaciones que se te presenten, debido a que tus emociones se encontrarán en desequilibrio. Es importante entender que no se trata de encontrar el control de las emociones, sino de aprender qué puedo hacer día a día para encontrar un punto de equilibrio en la vida.

 

¿Qué pasa por tu mente al momento de despertar? ¿Te levantas con pensamientos positivos o negativos acerca de ti?

Aquí te dejo algunas prácticas que puedes cultivar en tu día a día:

Una de las maneras de ser amable con uno mismo, consiste en cambiar el monólogo interior crítico. Te invito a notar cómo te estás hablando; y si tu diálogo interno es crítico, podrías cambiarlo por frases más amables que resuenen contigo. Por ejemplo, si estás iniciando un nuevo hábito alimenticio y te comes algo que consideras que no es sano, y comienzas con el diálogo interno: “Eres débil, no puedes con esto, siempre será así”, trata de cambiarlo por: “Lo estás intentando, nada malo ha sucedido, es solo un evento que no siempre ocurre”. Es ideal utilizar nuestras propias palabras y repetirlo de manera mental y oral unas cuantas veces para notar cómo te sientes con ello, y si no te sientes cómodo(a) vuelve a intentarlo con apertura y motivación.

Otra práctica que nos permite conectarnos con nosotros mismos es tomar una pausa, mover el cuerpo lentamente e ir encontrando una postura que sea adecuada para nosotros, aquí y ahora; por ello, cuando suenan las alarmas para hacer una pausa, es una llamada de autocuidado que el cuerpo interpreta como amabilidad hacia uno mismo.

Finalmente, una de las prácticas más poderosas en este aspecto es expresar compasión por uno mismo, tomando en cuenta que la compasión es la motivación por aliviar el sufrimiento, y cuando se trata de nosotros, esa motivación está dirigida a uno mismo. 

 

¿Cómo lo hago?

Piensa en una persona con la que no tengas conflictos, que aprecies y quisieras que esté libre de sufrimientos. Imagina que está en una situación difícil, que se siente bastante triste, frustrado, y desmotivado, ¿qué le podrías decir a ese ser amado? ¿Qué frases y gestos de amabilidad surgen dentro de ti para esa persona? 

Ahora, reflexiona unos minutos sobre si esa forma amable en la que le hablas a otros podrías cultivarla hacia ti mismo.

Recuerda que la cualidad de la “amabilidad” al igual que todas las demás cualidades, se cultivan día a día. 

 

 Fuentes y referencias:

  • Sé amable contigo mismo: El arte de la compasión hacia uno mismo (Kristin Neff 2012)
  • La mente compasiva: Una nueva forma de enfrentarse a los desafíos (Paul Gilbert 2019)
  • El Arte de Vivir (Thich Nhat Hạnh: 2018)
  • Mindfulness y Compasión: La nueva revolución (Javier García Campayo y Marcelo Demarzo 2015)
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